lunes, 23 de diciembre de 2013
domingo, 22 de diciembre de 2013
Jorge Riechmann
Vivir
a contramuerte
vivir
como si fuese posible
la revolución
la poesía
el amor
la justicia
la paz con la naturaleza
la razón cordial
la vida.
"Poemas lisiados" (La Oveja Roja, 2012)
sábado, 21 de diciembre de 2013
Solsticio de invierno
"...durante unas horas el sol parecerá detenerse en el cielo -eso significa solsticio en latín, sol quieto- y a su puesta seguirá la noche más larga del año....el invierno, la estación más corta comienza mañana, estará iluminado por el brillo de Júpiter en los atardeceres de enero y por los planetas Marte, Saturno y Venus que ejercerán de luceros matutinos..."
Extracto de nota de prensa (poética) leída hoy 21 de Diciembre de 2013 en un periódico cualquiera.
Extracto de nota de prensa (poética) leída hoy 21 de Diciembre de 2013 en un periódico cualquiera.
viernes, 20 de diciembre de 2013
Juaco Escaso
¿Has visto el tamaño
la indomable belleza
del mundo?
Es cierto: el libro
no llega a cubrir gastos
la gente se descarna
en oficinas
y no hay amor suficiente
para todos pero
la indomable belleza
del mundo?
Es cierto: el libro
no llega a cubrir gastos
la gente se descarna
en oficinas
y no hay amor suficiente
para todos pero
¿Has visto el tamaño
la indomable belleza
del mundo?
(Libro: "Mañana sin amo")
miércoles, 18 de diciembre de 2013
lunes, 16 de diciembre de 2013
"Yo que tú" - Juan Vicente Piqueras
Yo que tú me amaría, llamaría,
no perdería tiempo, me diría que sí.
No dudaría más, escaparía.
daría lo que tienes, lo que tengo,
por tener lo que das, lo que me dieras.
Me soltaría el pelo, lloraría
de gozo, cantaría descalza, bailaría,
le pondría a febrero un sol de agosto,
moriría de gusto, no pondría
ningún pero a este amor, inventaría
nombres y verbos nuevos, temblaría
de miedo ante la duda de que fuese
sólo un sueño, me iría
para siempre de ti, de allí, conmigo.
Yo que tú me amaría.
Me diría que sí, me faltaría
tiempo para correr hasta mis brazos,
o al menos, qué sé yo, respondería
a mis mensajes, a mis tentativas
de saber qué es de ti, me llamaría,
qué va a ser de nosotros, me daría
una señal de vida, yo que tú.
domingo, 15 de diciembre de 2013
sábado, 14 de diciembre de 2013
viernes, 13 de diciembre de 2013
Giordano Bruno
Nos guste o no, somos la causa de nosotros mismos. Haber nacido en este mundo, caemos en la ilusión de los sentidos, creemos en lo que parece. No sabemos que somos ciegos y sordos. Así que estamos atenazados por el miedo y nos olvidamos de que somos divinos, podemos cambiar el curso de los acontecimientos, incluso zodiacal
jueves, 12 de diciembre de 2013
"El mito de Sísifo" - Albert Camus
“Llega siempre un tiempo en que hay que elegir entre la contemplación y la acción”.
miércoles, 11 de diciembre de 2013
"Me desordeno amor, me desordeno" - Carilda Oliver Labra
Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
martes, 10 de diciembre de 2013
El arte de besar
"Al igual que una abeja que se posa sobre los pistilos de una fragante flor y toma sorbos en el néctar de la miel , así deberías sorber el néctar de entre los labios de tu amor." (1936)
lunes, 9 de diciembre de 2013
Ana Pérez Cañamares - Libro "Las sumas y los restos"
Al miedo a lo desconocido
sólo lo curaría la curiosidad.
La curiosidad: no sólo lo que ve
el pájaro, sino el pájaro
visto desde arriba.
Pero el remedio es imposible:
a la vida -siempre distinta-
el miedo la llama amenaza.
***
Lanzamos mensajes de texto
correos electrónicos
entradas en bitácoras
igual que los náufragos
lanzaban al mar sus botellas.
Pedimos que nos rescaten
de nuestras islas sin playas.
Como siempre, hay mareas
turistas y mirones numerosos
y sólo de vez en cuando
uno entre la multitud
entiende nuestra letra.
***
Dejamos a los maridos y a los hijos
y como dos ninfas con estrías
nos desnudamos y nos metimos en el mar.
Detrás, muy lejos, a la distancia de continentes,
los bloques de apartamentos, esqueletos
de montañas. El agua parecía una cama tibia.
Sería pretencioso decir que la luna llena
vino a vernos. No, las dos nos paramos
a ver la luna, y no sé explicar tanta belleza.
Nos quedamos quietas como dos medusas
columpiándonos en el agua. No habíamos
pedido tanto, y la bella nos rebosó
igual que la sangre brotando de una herida.
Sangre y agua a la misma temperatura:
una fiebre sanadora, una muerte
tan dulce como una resurrección.
domingo, 8 de diciembre de 2013
viernes, 6 de diciembre de 2013
"Versos 733 a 784" - Pedro Salinas
Aquí,
en esta orilla blanca
del lecho donde duermes,
estoy al borde mismo
de tu sueño. Si diera
un paso más, caería
en sus ondas, rompiéndolo
como un cristal. Me sube
el calor de tu sueño
hasta el rostro. Tu hálito
te mide la andadura
del soñar: va despacio.
Un soplo alterno, leve,
me entrega ese tesoro
exactamente: el ritmo
de tu vivir soñando.
Miro. Veo la estofa
de que está hecho tu sueño.
La tienes sobre el cuerpo
como coraza ingrávida.
Te cerca de respeto.
A tu virgen te vuelves
toda entera, desnuda,
cuando te vas al sueño.
En la orilla se paran
las ansias y los besos:
esperan, ya sin prisa,
a que abriendo los ojos
renuncies a tu ser
invulnerable. Busco
tu sueño. Con mi alma
doblada sobre ti
las miradas recorren,
traslúcida, tu carne
y apartan dulcemente
las señas corporales
por ver si hallan detrás
las formas de tu sueño.
No lo encuentran. Y entonces
pienso en tu sueño. Quiero
descifrarlo. Las cifras
no sirven, no es secreto.
Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;
en él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:
tu sueño era mi sueño.
en esta orilla blanca
del lecho donde duermes,
estoy al borde mismo
de tu sueño. Si diera
un paso más, caería
en sus ondas, rompiéndolo
como un cristal. Me sube
el calor de tu sueño
hasta el rostro. Tu hálito
te mide la andadura
del soñar: va despacio.
Un soplo alterno, leve,
me entrega ese tesoro
exactamente: el ritmo
de tu vivir soñando.
Miro. Veo la estofa
de que está hecho tu sueño.
La tienes sobre el cuerpo
como coraza ingrávida.
Te cerca de respeto.
A tu virgen te vuelves
toda entera, desnuda,
cuando te vas al sueño.
En la orilla se paran
las ansias y los besos:
esperan, ya sin prisa,
a que abriendo los ojos
renuncies a tu ser
invulnerable. Busco
tu sueño. Con mi alma
doblada sobre ti
las miradas recorren,
traslúcida, tu carne
y apartan dulcemente
las señas corporales
por ver si hallan detrás
las formas de tu sueño.
No lo encuentran. Y entonces
pienso en tu sueño. Quiero
descifrarlo. Las cifras
no sirven, no es secreto.
Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;
en él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:
tu sueño era mi sueño.
jueves, 5 de diciembre de 2013
miércoles, 4 de diciembre de 2013
Amalia Bautista - Libro: "Falsa Pimienta"
INVITACIÓN AL VIAJE
¿Cuándo iremos al mar,
tú y yo, juntos y solos?
¿Cuándo podremos ir al mar? ¿podremos?
¿iremos algún día tú y yo al mar?
No conozco la arena entre tus dedos,
ni el olor de la crema protectora en tus hombros,
no he escuchado contigo el rumor de las olas,
ni he besado la sal en nuestros labios.
No sé lo que es quedarse
a tu lado en silencio mirando el horizonte.
No he visto el mar contigo.
No sé lo que es el mar.
¿Cuándo iremos al mar,
tú y yo, juntos y solos?
¿Cuándo podremos ir al mar? ¿podremos?
¿iremos algún día tú y yo al mar?
No conozco la arena entre tus dedos,
ni el olor de la crema protectora en tus hombros,
no he escuchado contigo el rumor de las olas,
ni he besado la sal en nuestros labios.
No sé lo que es quedarse
a tu lado en silencio mirando el horizonte.
No he visto el mar contigo.
No sé lo que es el mar.
***
NADA SABEMOS
Nunca sabremos si los engañados
son los sentidos o los sentimientos,
si viaja el tren o viajan nuestras ganas,
si las ciudades cambian de lugar
o si todas las casas son la misma.
Nunca sabremos si quien nos espera
es quien debe esperarnos, ni tampoco
a quién tenemos que aguardar en medio
del frío de un andén. Nada sabemos.
Avanzamos a tientas y dudamos
si esto que se parece a la alegría
es sólo la señal definitiva
de que hemos vuelto a equivocarnos.
***
ELLA
Ella también soy yo. Aunque no quiera,
aunque ninguna de las dos queramos,
somos una y la misma. Pero ella me traiciona
cuando escribe por mí, cuando no se conforma,
cuando lo quiere todo.
Ella es la de las lágrimas de rabia,
la que nunca te besa con mis labios.
martes, 3 de diciembre de 2013
"Espera" - José Manuel Caballero Bonald
Y tú me dices
que tienes los pechos vencidos de esperarme,
que te duelen los ojos de tenerlos vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos
de palpar esta ausencia por el aire,
que olvidas el tamaño caliente de mi boca.
Y tú me lo dices que sabes
que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre,
de golpear mis labios con la sed de tenerte,
de darle a mi memoria, registrándola a ciegas,
una nueva manera de rescatarte en besos
desde la ausencia en la que tú me gritas
que me estás esperando.
Y tú me lo dices que estás tan hecha
a este deshabitado ocio de mi carne
que apenas sí tu sombra se delata,
que apenas sí eres cierta
en esta oscuridad que la distancia pone
entre tu cuerpo y el mío.
lunes, 2 de diciembre de 2013
domingo, 1 de diciembre de 2013
"Callar puede ser una música" - Roberto Juarroz
Callar puede ser una música,
una melodía diferente,
que se borda con hilos de ausencia
sobre el revés de un extraño tejido.
La imaginación es la verdadera historia del mundo.
La luz presiona hacia abajo.
La vida se derrama de pronto por un hilo suelto.
Callar puede ser una música
o también el vacío
ya que hablar es taparlo.
O callar puede ser tal vez
la música del vacío.
una melodía diferente,
que se borda con hilos de ausencia
sobre el revés de un extraño tejido.
La imaginación es la verdadera historia del mundo.
La luz presiona hacia abajo.
La vida se derrama de pronto por un hilo suelto.
Callar puede ser una música
o también el vacío
ya que hablar es taparlo.
O callar puede ser tal vez
la música del vacío.
sábado, 30 de noviembre de 2013
"Si el hombre pudiera decir" - Luis Cernuda
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
viernes, 29 de noviembre de 2013
jueves, 28 de noviembre de 2013
"Amor constante más allá de la muerte" - Francisco de Quevedo
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;
Mas no, de esotra parte, en la ribera,
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
Venas que humor a tanto fuego han dado,
Medulas que han gloriosamente ardido:
Venas que humor a tanto fuego han dado,
Medulas que han gloriosamente ardido:
Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.
FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645)
miércoles, 27 de noviembre de 2013
"Me basta así" - Ángel González
Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
— de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso —;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando — luego — callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.)
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
— de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso —;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando — luego — callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.)
martes, 26 de noviembre de 2013
"Distancia" - José García Obrero
La proximidad enciende el escenario a este lado del tiempo.
Haces de luz irrumpen bajo nuestra ventana.
Al bajar las persianas, un baile de siluetas de deshace
en la noche;
deshojamos el tiempo jugando con la luz.
Quiero estar tan cerca que no me reconozcas,
que te duela la mirada intentando enfocarme.
Te abandones entonces a sentir solamente mi tránsito
en tu tórax,
un cambio de colores oscilando en tus ojos,
latiendo como un péndulo al compás de las manos.
Hay que buscar a tientas la distancia adecuada.
Retroceder al magma no es bastante camino.
Sigo estando tan cerca que confundes mi nombre.
Se alojan en mi cuerpo todas las formas vivas que buscan
abrigarte.
Emerge un archipiélago entre nuestras salivas.
Asciende el oleaje hasta cubrir de escamas el blanco de
los ojos.
La noche cae al fondo
tejiendo entre nosotros su cortina de escarcha,
difumina las huellas de un trayecto quebrado.
No hay nada entre las manos,
ni siquiera ceniza,
ni siquiera unos hilos flotando entre la luz.
Nuestro roce es ahora un profundo agujero,
una raja en los ojos.
Ya somos ese túnel que recorre el gentío
con antorchas de aceite, golpes y alaridos.
La cortina de escarcha nos inunda la boca.
Regresamos entonces a la alfombra del cuarto.
La ventana de escarcha nos inunda la boca.
Regresamos entonces a la alfombra del cuarto.
La ventana permite definir la materia.
Ahora eres fruta dulce que pende de las farolas.
Yo soy el tallo en sombra que trepa por las fachadas.
Quiero estar cerca
que mi paso sea materia en tu mirada.
lunes, 25 de noviembre de 2013
domingo, 24 de noviembre de 2013
sábado, 23 de noviembre de 2013
"Nadie está solo" - José Agustín Goytisolo
En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan solo por amar
la libertad. Ignoro
dónde vive, qué lengua
habla, de qué color
tiene la piel, cómo
se llama, pero
en este mismo instante,
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto
de animal acosado,
mientras muerde sus labios
para no denunciar
a los amigos. ¿Oyes?
Un hombre solo
grita maniatado, existe
en algún sitio. ¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?
Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados.
De ‘Claridad’ (1959)
viernes, 22 de noviembre de 2013
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